RATIO ISQUIOSURALES-CUÁDRICEPS EN LESIONES MUSCULARES

Dentro de las lesiones musculares, la mayoría de casos afecta a las extremidades inferiores, siendo la musculatura más afectada los isquiosurales con un 37% del total.

Existen varios factores de riesgo que aumentan o disminuyen la posibilidad de padecer una lesión muscular.

Factores de riesgo no modificables:

  • Edad: Los deportistas de mayor edad tienen una mayor incidencia lesional
  • Raza: Los deportistas de raza negra presentan un mayor número de lesiones
  • Historia previa de lesión de similares características: haber sufrido una lesión muscular previa es el mayor factor de riesgo para sufrir una nueva lesión de isquiosurales.

Factores de riesgo modificables:

  • Alteraciones Lumbo-pélvicas: Tener un bajos niveles de fuerza o de control motor de la musculatura del CORE aumenta el número de lesiones de isquiosurales
  • Fatiga: La mayoría de las lesiones se producen en la parte final de los partidos, donde la musculatura tiene menos capacidad de generar fuerza y disminuye el control propioceptivo
  • Return to play prematuro: La impaciencia del deportista, sumada por la frecuente presión del equipo y el entrenador, en muchas ocasiones provoca un regreso temprano del jugador al entrenamiento y la competición, a pesar de que los síntomas aún persisten. La alteración en las características mecánicas del músculo como resultado de una lesión menor previa, podría precipitar una lesión más importante en el caso de una vuelta prematura.
  • Desequilibrio en el ratio Isquiosurales-Cuádriceps: el desequilibrio entre la fuerza de la musculatura del cuádriceps y de los isquiosurales es uno de los principales factores de riesgo para este tipo de lesión muscular. A continuación, explicaremos los motivos y lo que es más importante, cómo corregirlo.

La literatura científica sugiere dos mecanismos para las lesiones de isquiosurales. El primero es debido a un sobrestiramiento y por otro lado, el mecanismo más frecuente en la mayoría de deportes, especialmente en aquellos que presentan acciones como aceleraciones, cambios de ritmo o sprints, es el que sucede durante una carrera de alta velocidad. Dentro de aquí, la bibliografía diferencia dos momentos del ciclo de carrera donde se podría producir la lesión, el late swing (al final de la fase de oscilación) o el early stance (el momento en el que el talón contacta con el suelo).

De esta forma,  la musculatura isquiosural es especialmente vulnerable a las lesiones en esta fase final  del “balanceo” de la carrera. En dicha fase, estos músculos se activan, estirándose y actuando excéntricamente para desacelerar la acción de flexión de cadera, al mismo tiempo que frenan el movimiento de extensión de rodilla, el cual prepara el contacto del talón con el suelo.

 

TIPOS DE RATIOS

En primer lugar debemos remarcar que existen diferentes ratios de fuerza entre estos dos grupos musculares (ratio H:Q) atendiendo a las acciones concéntricas y excéntricas que deseemos comparar.

  • Ratio isométrico: se calcula dividiendo el pico de fuerza de isquiosurales en cada ángulo de la articulación por el pico de fuerza del cuádriceps en el mismo ángulo.
  • Ratio tradicional: se calcula dividiendo el pico del torque concéntrico de los isquiosurales por el pico del torque concéntrico de los cuádriceps a la misma velocidad angular; sin embargo, estas acciones no se producen de forma simultánea, por lo que el valor de este ratio ha sido cuestionado. Si atendemos a valores de referencia, el ratio debería ser superior a 0.57 y 0.55 en función del modelo que empleamos para la medición (Cybex y Biodex respectivamente).
  • Ratio Funcional: se calcula dividiendo el pico del torque excéntrico de los isquiosurales en cada velocidad angular por el pico del torque concéntrico de los cuádriceps a la misma velocidad. Si atendemos a valores de referencia, el ratio debería ser superior a 0.98 y 1.05 en función del modelo que empleamos para la medición (Cybex y Biodex respectivamente).

 

Tanto los picos del torque en el ratio tradicional como el funcional son independientes del ángulo de articulación de la rodilla.

Por otro lado, los cuádriceps y los isquiosurales ejercen su pico del torque máximo a diferentes ángulos de la articulación de la rodilla (aproximadamente a 65° y a 30° respectivamente, siendo 0° una extensión completa). Esta discrepancia respecto al ángulo de la articulación hace que cualquier relación entre los picos de torque generados pueda reducir su validez respecto a la relación funcional de la musculatura antagónica, es decir, el ratio isquiosurales/ cuádriceps.

Los protocolos de medición isocinética nos permiten obtener la máxima fuerza en cada ángulo del rango de movimiento manteniendo la velocidad de ejecución constante. Esta opción, aunque no se parece en nada a las manifestaciones reales de fuerza en los deportes, nos permite obtener datos muy interesantes de cara a la investigación y a la valoración de la musculatura. Ahora bien, en los protocolos que se emplean, los sujetos normalmente adoptan una posición sentada (80°-110° flexión de la cadera), la cual no es representativa de la posición de la cadera durante las tareas deportivas (carreras de velocidad, de recepción, cambios de dirección…).

Por otro lado, el momento en que se produce el pico del torque concéntrico y excéntrico no se corresponde con el momento en que se producen las lesiones más frecuentemente, que es cuando la rodilla está más cerca a la extensión completa (0°- 40° de flexión). Por ello, es probable que las mediciones que se están haciendo, aunque sean fiables, no permiten reproducir la situación de juego real; lo que cuestionaría si el ratio es representativo de la situación real del gesto y, más aún, del momento en que se produce la lesión.

De esta forma, una de las propuestas más acertadas para valorar los déficits agonista/antagonista es la realizada por Croisier et al., de forma que se estime el ratio ISQ/Q a partir del torque máximo excéntrico de los primeros a una velocidad de 30°/s, y el torque máximo concéntrico del cuádriceps a una velocidad de 240°/s.

 

DIFERENTES ESTUDIOS

Se realizó una evaluación isocinética a 462 jugadores de fútbol, con el objetivo de para determinar si la presencia de desequilibrios de fuerza entre ambas piernas, y entre los músculos ISQ/Q, podrían ser predictores de una futura lesión de isquiosurales, y posteriormente, si la corrección de estos desequilibrios de fuerza podrían reducir la incidencia lesional. Realizaron distintos test, tanto de forma concéntrica como excéntrica, y a distintas velocidades angulares.

De los 462 futbolistas analizados, encontraron distintos desequilibrios en los ratios de fuerza en 216 jugadores, siendo especialmente alto el número de jugadores (87%) que presentaban un desequilibrio en el valor entre la fuerza excéntrica de isquiosurales (30°/s) y concéntrica de cuádriceps (240°/s).

Los jugadores fueron divididos en 4 grupos (A, B, C y D), y se les realizó un seguimiento de 9 meses para analizar la frecuencia de lesiones de isquiosurales que presentó cada grupo.

De los 462 jugadores evaluados, 35 sufrieron esta lesión  muscular. La frecuencia lesional de los jugadores varió significativamente en función de los valores de fuerza isocinética de la pretemporada y de la intervención de entrenamiento específico (o la falta de él) con el objetivo de corregir estos parámetros isocinéticos.

Los jugadores que en la pretemporada no presentaban ningún desequilibrio de fuerza (Grupo A), mostraron una frecuencia lesional del 4.1%.

En el Grupo B, donde se incluían los jugadores que presentaban desequilibrios de fuerza y que no fueron tratados, la tasa de lesión aumentó hasta alcanzar el 16.5%, lo que indica que en futbolistas, los desequilibrios de fuerza no tratados pueden aumentar hasta más de 4 veces el riesgo de sufrir una lesión de isquiosurales en comparación con aquellos jugadores que presenten unos valores de fuerza correctos.

Por el contrario, la corrección efectiva de estos desequilibrios, demostrada mediante pruebas de control isocinéticas según criterios precisos para la normalización de los parámetros, redujeron significativamente la frecuencia de la lesión hasta un 5,7% (Grupo D), hasta llegar al punto de no haber diferencias significativas con respecto al Grupo A, donde los jugadores no presentaban ningún desequilibrio inicial.

 

Otro avance para entender el ratio H:Q es el estudio realizado por El-Ashker et al. titulado “Sex-related differences in joint-angle-specific functional hamstring-to-quadriceps strength ratios” y cuyo objetivo principal fue “examinar y comparar el funcionamiento de los músculos isquiosurales, los músculos cuádriceps y la relación H:Q funcional, utilizando los valores del pico del torque en 3 ángulos específicos diferentes de extensión de la rodilla (15°, 30° y 45°), a 3 velocidades angulares diferentes (60°, 180° y 300°/s) en una posición de tendido con una flexión de cadera de 10°-20°, así como determinar las posibles diferencias relacionadas con el sexo”.

La relación de los ratios H:Q en dichas situaciones se observa en la siguiente gráfica:

 

Gráfica 1: Ratios de fuerza funcionales isquiotibiales-cuádriceps, valores del pico de torque calculados en 3 ángulos específicos de extensión de rodilla (15°, 30° y 45°). Imagen extraida de: El-Ashker S, Carson BP, Ayala F, De Ste Croix M. Sex-related differences in joint-angle-specific functional hamstring-to-quadriceps strength ratios, 2015)

 

Estos datos indican que el ratio H:Q funcional en hombres y mujeres disminuye a medida que nos aproximamos a la extensión completa de la rodilla y con el aumento de la velocidad de movimiento. Atendiendo a las diferencias entre sexos, el ratio H:Q funcional fue significativamente menor en las mujeres que en los hombres, con independencia de la velocidad del momento y ángulo de la articulación.

 

CONCLUSIÓN

Las lesiones musculares general a lo largo de la temporada un número muy significativo de días de baja. Aunque existen importantes factores de riesgo sobre los que no podemos actuar, hay varios sobre los que sí tenemos capacidad de intervenir, por lo que en nuestras manos está reducir su incidencia lesional.

El entrenamiento de tipo excéntrico ha demostrado su efectividad para reducir esta incidencia, gracias en gran parte a su capacidad de mejorar  el ratio Isquisurales-Cuádriceps.

Desequilibrios de fuerza  de ≥ 20% entre el ratio excéntrico de isquiosurales (30°/s) y concéntrico de cuádriceps (240°/s), provoca un aumento del riesgo de lesión hasta cuatro veces superior en comparación con jugadores con ratios normales, y lo que es más importante, si estos desequilibrios se corrigen mediante un programa específico de fuerza con el seguimiento de test isocinéticos, el riesgo lesional se reduce hasta valores basales, lo que sin duda invita a incluir programas de entrenamiento compensatorio específico para todos aquellos jugadores que muestren algún déficit de fuerza al inicio de temporada.

 

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