RIESGOS EN PROGRAMAS DE PREVENCIÓN DE LUMBALGIA

De cara al análisis de la postura más adecuada en el trabajo de fortalecimiento Lumbar y ver los posibles riesgos en programas de rehabilitación de lumbalgia, es necesario definir el movimiento de extensión lumbar. Éste ocurre cuando el raquis lumbar se desplaza desde una posición de flexión lumbar hasta aquella donde se recupera la lordosis fisiológica de la bipedestación. Una pauta a seguir en el entrenamiento lumbar consiste en limitar la extensión del tronco a la lordosis lumbar del individuo cuando se encuentra en bipedestación.

Por el contrario, una hiperextensión lumbar es aquel movimiento donde la lordosis lumbar aumenta por encima de unos valores de referencia. La amplitud que el raquis lumbar puede alcanzar en la extensión, dentro de unos parámetros normales, es de 30º aproximadamente. El rango de movimiento de la extensión es de 20º, tanto en bipedestación como en decúbito prono, se plantea una amplitud diferente según la posición inicial del sujeto. Así plantea 20º para posiciones iniciales en decúbito prono y 30º si se trata de bipedestación.

El principal problema en los ejercicios de extensión lumbar es realizar movimientos balísticos hasta el máximo rango articular (exagerando lordosis lumbar). Movimientos de estas características incrementan la fuerza de presión que actúa sobre los discos intervertebrales. Además, este tipo de movimiento, facilita la adopción de posturas hiperlordóticas, y pone en peligro los topes óseos en el arco vertebral posterior por el contacto entre las apófisis espinosas y entre las apófisis articulares inferiores, además de generar fatiga en el ligamento común anterior.

Asimismo, es necesario delimitar el rango de movimiento hasta el momento de alcanzar la horizontalidad para impedir que aumente la lordosis lumbar. Se recomienda reducir los rangos de movimiento del tronco en el ejercicio de extensión en banco romano a los períodos de mayor actividad muscular (60-90 grados). Sin embargo, la realización del ejercicio de elevación de tronco desde una posición horizontal, coloca el raquis lumbar en lordosis y con la musculatura en una situación acortada por la posición en decúbito prono.

La fijación de pies establecida para lograr mayor velocidad en el movimiento y así mayor rango articular, generando una hiperextensión lumbar, está desaconsejado desde el punto de vista de la salud. El rango articular de extensión, bajo un objetivo de fortalecimiento lumbar, debe basarse en movimientos donde no se sobrepase la horizontal, ya que, en esta postura los períodos de actividad muscular son importantes, y no se genera inestabilidad raquídea.

 

Algunas consecuencias biomecánicas de las posturas de hiperlordosis lumbar en los ejercicios de fortalecimiento lumbar son:

 

  • Compresión discal que puede facilitar a medio/largo plazo la aparición de procesos degenerativos en las estructuras discales lumbares
  • predisposición a discopatías en L5-S1 y L4-L5. Los valores de presión intradiscal están directamente relacionados con el riesgo de lesión lumbar.
  • Estiramiento excesivo del ligamento vertebral común anterior.
  • Lesiones raquídeas por contacto de las apófisis espinosas entre sí (en hiperextensiones máximas).
  • Subluxación de la articulación interapofisaria posterior.
  • Fracturas vertebrales. La reiteración de movimientos de hiperextensión raquídea puede facilitar la aparición de una espondilólisis y espondilolistesis.
  • es conveniente evitar la hiperextensión del raquis lumbar durante el ejercicio de extensión del tronco porque puede producir lesiones en las estructuras osteoarticulares de las articulaciones intervertebrales lumbares. De hecho, indica que este movimiento podría producir dolor lumbar, o agravarlo si ya existía.

 

 

En lo que respecta a los movimientos en el eje longitudinal, extender el tronco y realizar una rotación del mismo es un factor de riesgo para el raquis lumbar. No es aconsejable rotar el tronco cuando se adopta una postura hiperlordótica. El giro sobre el eje longitudinal provocará una activación muscular asimétrica, aumentando a su vez el estrés en los segmentos espinales móviles, de modo que reduce la estabilidad raquídea. En caso de fatiga muscular, esta estabilidad queda aún más comprometida.

La velocidad de ejecución del movimiento es un factor de riesgo importante. De hecho, la peligrosidad de los ejercicios de extensión del tronco es superior cuando se ejecutan a velocidad rápida respecto a velocidad lenta (60% frente a 42%).

 

 

 

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